¿Es bueno o malo el calzado barefoot?

El calzado barefoot (o minimalista) imita la pisada natural con suelas muy delgadas, cero drop y puntera amplia. Se promueve como opción para fortalecer los pies y mejorar la postura, pero tiene también limitaciones.

¿Qué es y cómo funciona?

¿Qué es y cómo funciona?

El barefoot es un tipo de zapatilla con suela muy fina y flexible y puntera amplia, diseñada para que el pie se mueva casi como descalzo. El objetivo es que el pie absorba el impacto de forma natural y se ejercite su musculatura intrínseca.

Estudios indican que el uso regular de calzado minimalista puede aumentar significativamente la fuerza del pie: por ejemplo, un estudio científico reportó un incremento del 57.4 % en la fuerza plantar tras 6 meses de uso. En la práctica, llevar barefoot permite sentir mejor el terreno (más propiocepción) y alinea el cuerpo de manera más natural.

¿Cómo saber si un calzado es barefoot?
Beneficios comprobados

Beneficios comprobados

Los expertos señalan varios beneficios potenciales. El pie suele estar menos aprisionado y puede fortalecer sus músculos propios al moverse libremente. Esto puede traducirse en mejor postura y estabilidad general.

Otras ventajas reportadas incluyen mayor flexibilidad, mejor equilibrio y menor incidencia de algunas lesiones comunes como esguinces o fascitis plantar.

Por ejemplo, el caminar o correr con calzado minimalista activa los músculos del arco plantar, lo que a su vez puede reforzar la base de apoyo del cuerpo.

Ver calzados

Riesgos y contraindicaciones

Sin embargo, su uso no es mágico ni para todos. Cambiar brusca e indiscriminadamente a calzado barefoot puede sobrecargar tendones y músculos que no están acostumbrados . Se han reportado lesiones de Aquiles, fracturas por estrés en los metatarsos o fascitis plantar en corredores que aumentan de golpe la carga.

Los podólogos advierten que personas con patologías como arcos muy caídos o diabéticos deben tener precaución, pues un pie muy plano o sin sensibilidad puede agravarse sin soporte. En resumen, el barefoot ayuda a pies saludables y bien adaptados, pero no reemplaza el consejo médico en casos de deformidades, diabetes o lesiones previas.

Recomendaciones de uso

Recomendaciones de uso

Los especialistas insisten en una transición gradual. Es clave empezar caminando cortos periodos (10–20 min) y aumentar despacio la duración. Alternar con calzado normal y realizar ejercicios de fuerza (elevaciones de talón, movilidad de dedos) prepara el pie. Si aparece dolor, es señal de ir más lento.

Ante cualquier molestia persistente, se recomienda consultar con un profesional (podólogo o fisioterapeuta).

Guía de transición segura

Preguntas rápidas

Solo tras adaptarte. Comienza con tiempos cortos y aumenta gradualmente; el pie necesita aprender a trabajar de nuevo.
En general no. El barefoot busca la sensación natural: la evidencia no muestra que plantillas ayuden al dolor lumbar o de pies en población sana.
No necesariamente, pero se debe entrenar la técnica. Correr barefoot exige paso de mediopié y requerirá adaptación para evitar sobrecargas.